Pasaron los GOYA y entregaron como cada año sus premios a los mejores profesionales de nuestro cine, siempre según la opinión de la Academia que es la que organiza dicho evento. Un evento que antes de su celebración ya trajo cola con varias decisiones polémicas como fueron la de, en un principio, excluir a los Cortometrajes de la gala, para luego volverlos a incluir debido a que todo el mundo se les echó encima por tomar tal decisión. Luego vino la desaparición de la categoría a la mejor película europea argumentando que nadie de los premiados venía a recoger el galardón. El apartado de mejor canción original también se salpicó de polémica después de descalificar a tres canciones por no cumplir las bases del certamen. Para redondear todo esto la Gala se emitiría en un falso directo quizás para poder censurar el momento en que alguien dijera o hiciera alguna cosa que no gustase… ¿a quién?. ¡Vergonzoso!
Estos fueron los antecedentes que desembocaron el pasado tres de febrero del 2008 en la XXII Gala de los premios GOYA del cine español. El conductor de la gala repetía. Corbacho, actor y director, era el encargado de intentar hacer del acontecimiento un programa televisivo al agrado de los espectadores y en espera de una buena audiencia. Que lo consiguió, más bien no. Su humor rozó a veces la orterada, chabacanería y la mediocridad. Sus numeritos sobre la ausencia de Pedro Almodóvar y José Luis Garci penosos, sin gracia y sobre todo fuera de lugar. Los gags en que se disfrazaba de Ángeles González Sinde y Javier Bardem mejor los olvidamos y sus besitos con unos y con otros rozando el ridículo. Resumiendo, que visto lo visto esperemos que para el año que viene tengamos otro presentador o presentadora.
Centrándonos en los premios en sí, dos películas estaban a la cabeza de nominaciones y otra esperaba a ver lo que pasaba. 14 tenían las cintas de Bayona y Emilio Martínez Lázaro y 10 el filme de Gracia Querejeta. Al final un poco lo esperado. Dominio de “El orfanato”, “Las 13 rosas” se llevó cuatro estatuíllas y derrota de “Siete mesas de billar francés”. Y digo un poco lo esperado porque no deja de ser sorpresa o sorpresón que una película, “La soledad”, que ni siquiera estaba entre las más vistas en los cines al final fuese la que se llevase el gato al agua, siendo la más beneficiada de todas, con tres premios entre los que estaban quizás los dos más importantes, Dirección y Mejor película.
La gala pasó con pocas anécdotas y pocos momentos para el recuerdo. Quizás el Goya a Maribel Verdú después de cinco nominaciones, quizás la ausencia de Javier Bardem que no acudió a la cita quedándose en Hollywood, quizás el discurso de la presidenta de la Academia Ángeles González Sinde que bajo un aire funenario vino a decir que nuestro cine no está tan mal como parece (no se lo cree ni ella) y quizás el emotivo homenaje al gran Alfredo Landa con discurso por parte de éste un poco “revuelto”. Ah, y el otro numerito de Corbacho con las suecas rememorando la época del landismo para apagar la televisión.
lunes, 4 de febrero de 2008
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